

A mis 4 años mami me castigó y me dejó en el cuarto mientras limpiaba la cocina. Me levanté, caminé hasta donde ella y me senté en el piso a mirarla con cara de; ¿y que vas a hacer ahora?
Soy la única nena de casa, la menor también. De chiquita nunca me gustaron los lacitos, ni los trajes, ni el rosita. Me gustaba andar despeinada, con la ropa de mis hermanos y una libreta en la mano. Hacía espectáculos para mi familia por las noches. Siempre fuí bien payasa. Nunca aprendi a ver a mis hermanos como superiores, para mí siempre fueron iguales y si ellos podían, yo también. “Porque sí” nunca me pareció una contestación valida, odiaba las injusticias, siempre fui desafiante y nunca, nunca fui conforme.
Han pasado los años, ya tengo 23 y nada ha cambiado. Bueno, ahora me gusta el color rosa y de vez en cuando me peino.
THE FEMINIST BEHIND IT








